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Control parental en el router y en los dispositivos

Router doméstico blanco sobre una estantería con sus luces encendidas junto a unos libros

El contenido para adultos está a un par de clics de cualquier niño con un móvil. El control parental no lo para todo, pero levanta una barrera que a esa edad funciona bastante bien.

Hay dos sitios donde ponerlo: en la red de casa, para todos los aparatos a la vez, y en cada dispositivo. Lo mejor es usar los dos, porque cada uno tapa huecos del otro.

En el router

Muchos routers domésticos traen control parental en su página de configuración. Lo habitual es poder elegir un dispositivo, el móvil o la tableta del niño, y aplicarle horarios de conexión, bloqueo de categorías de webs o ambas cosas. Para entrar hace falta la dirección del router, que suele venir en una pegatina debajo, y la contraseña de administración.

Si el router no lo trae, hay otra vía: cambiar los servidores DNS por los de un servicio de filtrado familiar. Varios proveedores ofrecen DNS gratuitos que no resuelven las direcciones de webs para adultos. Se configuran una vez en el router y afectan a todo lo que se conecte al wifi de casa.

El límite es claro. En cuanto el móvil sale de casa y usa los datos del operador, o se conecta al wifi de un amigo, el filtro del router ya no está.

Aprovechad para cambiar la contraseña de administración del router si sigue siendo la de fábrica. Un adolescente con un poco de maña sabe buscarla.

En cada dispositivo

Los sistemas operativos de móviles, tabletas y ordenadores tienen control parental propio. Se activa creando una cuenta infantil o un perfil de menor vinculado a la cuenta de un adulto. Desde ahí se puede:

Este filtro va con el aparato, así que funciona también fuera de casa. Hay que repetirlo en cada dispositivo, eso sí, incluida la consola si tiene navegador.

Los buscadores más usados tienen además un modo de búsqueda segura que oculta resultados explícitos. En las cuentas infantiles suele venir activado y bloqueado.

Lo que no resuelve la técnica

Ningún filtro es perfecto. Se cuelan páginas nuevas que todavía no están en las listas, y los adolescentes encuentran maneras de saltarse las restricciones, como una VPN o el móvil de otro. La herramienta compra tiempo.

Lo otro es hablar con ellos, de forma adecuada a la edad, de que en Internet hay contenido para adultos, de que pueden encontrárselo sin buscarlo y de que pueden contarlo sin que pase nada. Un niño que sabe que no le van a castigar por haber visto algo lo cuenta antes.

Y los adultos de la casa

Si en casa se comparten aparatos, cada persona con su propio usuario. Es la forma más simple de que lo que hace un adulto no aparezca en el perfil del niño, con su historial, sus sugerencias y sus pestañas abiertas. Más detalles sobre lo que queda y lo que no en el equipo, en qué protege el modo incógnito.

También en esta web: Qué protege y qué no el modo incógnito